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08/27/2025

Nuestro amigo nos pregunta, ¿qué tan seria es la amenaza de la inflación?

La inflación es un fenómeno económico donde los precios de una muestra amplia de bienes y servicios aumentan de forma sostenida sobre un período de tiempo[1]. Las causas son varias, siendo las más comunes un desbalance duradero entre la oferta y la demanda, o un aumento significativo en la cantidad de dinero.

A manera de ejemplos, la disrupción durante la pandemia de COVID 19 ocasionó una caída temporal en la oferta de un catálogo amplio de productos, ocasionando aumentos de precios durante varios meses.

Por otro lado, el aumento en la base monetaria, como producto de la intervención del banco central en el financiamiento público[2], ocasiona un aumento en el valor nominal del poder adquisitivo que a su vez causa un incremento en los precios de bienes y servicios.

El principal efecto de la inflación es la pérdida del poder adquisitivo o valor de la moneda, incentivando su conversión oportuna en activos reales o foráneos. En este sentido, un brote inflacionario puede ocasionar una salida acelerada de capitales y con ello una devaluación de la moneda[3].

Otro efecto de la inflación es la pérdida de valor de la deuda emitida previamente y con cupones fijos. Esto debido a que dichos cupones dejarán de ser atractivos al no compensar la pérdida del poder adquisitivo del capital invertido[4]. Los rendimientos nominales tenderán a subir debido a que los inversionistas esperan que se les compense el aumento en el componente inflacionario.

Una inflación descontrolada puede ocasionar que las empresas tengan peores resultados financieros[5], toda vez que el precio de venta debería ser suficiente para cubrir el costo futuro de reposición de inventarios. De ser persistente y significativa, la inflación puede conllevar a una reducción en los volúmenes de ventas (unidades).

La peor variedad de inflación[6] es aquella donde todos los actores económicos comienzan a tomar decisiones ante la expectativa de que la inflación será persistente. En estos casos, el aumento de precios, costos e ingresos se vuelve crónico, entrándose en un ciclo donde la inflación se refuerza a sí misma.

La inflación impacta negativamente a un espectro amplio de la sociedad, tanto personas como empresas e instituciones. Por ello, los bancos centrales serios e independientes tienen en su misión mantenerla controlada a niveles bajos y predecibles.

Para el público inversionista, la principal preocupación debe ser predecir si un brote inflacionario será leve o severo y si su duración será de corto o largo plazo. Los brotes leves y cortos suelen ocasionar ajustes temporales en el valor de algunos activos financieros. Los brotes largos y severos, por el contrario, suelen tener un impacto negativo y significativo en el valor de activos como los títulos de deuda[7] y, al aumentar el rendimiento obtenible en una clase de activos, pueden ocasionar caídas en el valor de otros activos[8].

La recomendación para proteger el patrimonio ante una inflación moderadamente alta suele ser una preferencia por activos reales, acciones de empresas sólidas, activos foráneos en monedas fuertes, y activos refugio como los metales preciosos. A esta lista habría que agregar los activos protegidos de la inflación como las acciones de algunas empresas de infraestructura pública y los bonos indexados a la inflación. En cuanto a las criptomonedas, su reacción ante una inflación elevada no ha sido suficientemente establecida en la práctica.

Una combinación particularmente severa es la estanflación, un fenómeno económico aún más raro donde se combinan una inflación elevada y una actividad económica que se desacelera o decrece.

A nuestro amigo le decimos que la inflación es cosa seria y lo mejor es evitarla. Una vez ante ella, solo queda adaptarse para reducir la pérdida de valor.

Aviso: La información proporcionada en este documento es solo para fines educativos. Portfolio Resources Group no garantiza la exactitud de ninguna recomendación fiscal, ya que no brindamos asesoramiento fiscal o legal. Consulte a un profesional de impuestos para asegurarse de que las recomendaciones sean apropiadas para su situación particular.


[1] Un aumento de precios que no es persistente o que solo afecta a un grupo reducido de renglones no es considerado inflación.
[2] Ver casos extremos de Alemania bajo Weimar, Zimbabue o Venezuela.
[3] Ver también los casos de Argentina y Turquía.
[4] La tasa de rendimiento nominal que se usa como base, sin riesgo de crédito, suele incluir un componente de retorno real y un componente de inflación proyectada. Si la inflación real es superior a la proyectada el rendimiento real puede erosionarse por completo.
[5] A corto plazo, y dependiendo de la posición de liderazgo de la empresa, éstas podrían ser capaces de compensar los aumentos en los costos ajustando los precios de venta. Sin embargo, esto tiene sus límites.
[6] En inglés se le denomina inflación atrincherada (“entrenched inflation”).
[7] En particular, sobre aquellos de plazos más largos.
[8] Cabe recordar que la valoración de todos los activos está relacionada, dado que el rendimiento esperado de un activo suele ser relativo al que se obtendría en otro activo. El cambio en un activo ocasiona una reacción en los otros.

Autor: Roberto Isasi VOLVER