Nuestro amigo nos pregunta, ¿debería considerar una anualidad para mi retiro?
Las anualidades son productos de los que hemos escuchado, pero que pocos conocemos bien. Quizás por este desconocimiento su nivel de adopción sea menor al esperado, sobre todo considerando algunas características muy atractivas en cuanto a manejo de riesgo.
Una anualidad, en su concepto fundamental[1], se define como la entrega de capital a cambio de una renta vitalicia. Si bien este tipo de intercambio es trivial para el caso de la deuda, el desconocimiento de la fecha de vencimiento dificulta su análisis, siendo un primer y gran obstáculo la ausencia de una rentabilidad explícita que permita compararlo con otras opciones.
Sin embargo, el valor de una anualidad está en su capacidad de mitigar el riesgo de longevidad[2].
Es importante recordar que, en una inversión tradicional, puede ser necesario utilizar no solo las ganancias sino también una parte o la totalidad del capital para hacer frente a los gastos durante el retiro. Ante una longevidad mayor a lo esperado, el capital y sus ganancias pudiera no ser suficiente. En el caso de la anualidad, no existe este riesgo dado que el emisor de la anualidad es quien lo asume contractualmente.
Ahora bien, se pudiera calcular un rendimiento de “punto de quiebre” estimando la tasa de descuento que igualaría el capital aportado y los flujos de caja futuros hasta alcanzar la expectativa de vida del individuo. Visto de esta manera, una sobrevivencia inferior a la expectativa de vida implicaría un rendimiento menor y viceversa[3], reforzando con esto su capacidad para cubrir el riesgo de longevidad. Una anualidad también aporta tranquilidad porque se trata de flujos predefinidos e inmunes a los movimientos de tasas o al estado de los mercados[4].
Pero ¿cómo logra la empresa de seguros gerenciar estos pagos por un tiempo indefinido y potencialmente largo? La aseguradora, teniendo un grupo amplio de clientes, utiliza el capital excedentario de quienes no alcanzan su expectativa de vida para cubrir los pagos de quienes sí la superan. A este concepto se le llama créditos por mortalidad, y son calculados actuarialmente.
En conclusión, la manera apropiada de evaluar una anualidad competitiva es considerando los beneficios que ofrece la certidumbre que aporta. No nos sorprende que su uso más común sea para complementar el ingreso de las pensiones públicas, intentando así cubrir los gastos o necesidades básicas con un ingreso garantizado. El resto del patrimonio puede seguir siendo invertido de forma tradicional, aceptando volatilidad de corto plazo a cambio de la expectativa de rendimientos reales de largo plazo. Algunos estudios[5] recientes demuestran que la certidumbre ofrecida por las anualidades ayuda a las personas a gastar más durante su retiro.
No podemos concluir esta introducción sin mencionar un producto muy popular bajo la categoría general de anualidades: la anualidad diferida. La anualidad diferida pone énfasis en la fase de acumulación del capital, incluyendo distintas opciones de inversión y una póliza de vida, difiriendo los impuestos sobre las ganancias. El capital suele invertirse en productos de tasa fija, o de tasas indexadas a índices de mercados, o directamente en fondos de inversión. En este tipo de productos la decisión de anualizar se suele tomar años más tarde, pudiendo incluso no tomarse[6].
Las anualidades son un producto único e interesante que debería ser tomado en cuenta durante la planificación para el retiro. Su valor es máximo para quienes buscan asegurar la cobertura de gastos y necesidades básicas, y por el tiempo que sea necesario.
Aviso: La información proporcionada en este documento es solo para fines educativos. Portfolio Resources Group no garantiza la exactitud de ninguna recomendación fiscal, ya que no brindamos asesoramiento fiscal o legal. Consulte a un profesional de impuestos para asegurarse de que las recomendaciones sean apropiadas para su situación particular.
[1] Equivalente al producto con prima única de anualidad inmediata (SPIA, por sus siglas en inglés).
[2] Hoy en día existen opciones para que las anualidades cubran las vidas de dos personas, o con beneficios a plazo mínimo prestablecido, e incluso con posibilidad de recuperar el capital todavía no distribuido.
[3] Lo cual llama la atención porque se trata del contraimagen de un seguro de vida.
[4] Siendo un producto de largo plazo, los principales riesgos son la pérdida de poder adquisitivo y la solvencia de la empresa que asume la responsabilidad de efectuar los pagos. Afortunadamente, ambos riesgos pueden mitigarse con ajustes por costo de vida y con una debida diligencia.
[5] “Exploramos cómo la composición de la riqueza de la jubilación se relaciona con el gasto de jubilación y encontramos que los jubilados que tienen un porcentaje más alto en ingresos anualizados gastan más que los jubilados con una cantidad igual de riqueza no anualizada.” Guaranteed Income: A license to spend. Blanchett and Finke, Retirement Income Institute, June 2024.
[6] Las empresas de seguros ofrecen una solución similar a la anualidad mediante “garantías de ingresos de por vida” ofreciendo una renta mínima a cambio de una prima y sujeto a restricciones.