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03/23/2025

Nuestro amigo nos pregunta, ¿cómo saber si se está pagando demasiado por una acción?

La valuación de acciones se puede hacer de distintas maneras, algunas rápidas y otras más lentas. La utilidad de una valuación se encuentra en ayudar a determinar si el precio de mercado es atractivo.

Antes de empezar, aclaremos que el precio de mercado de una acción es… ¡lo que quienes la compren quieran[1] que sea! De hecho, puede estar cerca o lejos de su valor fundamental. Muy por arriba si quienes la compran piensan que las cosas van a mejorar mucho (mercado eufórico) y muy por debajo si piensan que van a empeorar (mercado deprimido).

Para llegar al valor fundamental de una acción es necesario empezar por valorar a la empresa que las emite. La forma más rigurosa requiere hacer una proyección a mediano-largo plazo de los flujos de caja libres. Los flujos de caja libres son el residuo luego de restarle a los ingresos los costos, gastos, impuestos e inversiones de capital. Si descontamos a valor presente estos flujos de caja libres, utilizando para ello una tasa que refleje las expectativas de rendimiento de los acreedores y accionistas, podremos estimar el valor de la empresa. Si a este valor le restamos el valor de mercado de la deuda encontraremos el valor del patrimonio. Si dividimos éste entre el número de acciones emitidas encontraremos el valor por acción. Este es el valor que debemos comparar con el precio de la acción.

Obviamente para hacer este tipo de valuación es necesario tener un buen conocimiento de la empresa y del sector en el cual opera, así como de su contabilidad y de los costos de capital que le son relevantes. Pensar en hacer este ejercicio para un conjunto de acciones, digamos los quinientos componentes del índice S&P 500, puede ser una tarea muy ardua para el inversionista individual.

Por esta razón existen otro tipo de medidas de valoración cuyo cálculo es mucho más rápido y práctico, aunque con sus limitaciones como veremos a continuación.

La medida más común de valuación de acciones es el cociente precio a utilidad (en inglés, P/E ratio), es decir, la división del precio por acción entre la utilidad anual(izada) por acción. Ahora bien, ¿qué nos dice este cociente?

Este cociente nos dice el número de veces que estaríamos pagando la utilidad o, dicho de otra manera, el número de años para recuperar la inversión. Si volteamos la fórmula, obtendríamos el rendimiento anual de la inversión. Usemos un ejemplo. La acción cotiza a $20 y las ganancias netas por acción son de $1. El cociente sería 20 veces. Necesitaríamos 20 años para recuperar la inversión, y el inverso sería 5%. ¿Es 5% razonable? Eso dependerá de varias cosas: ¿cuán segura, predecibles o estables son las ganancias? ¿podría encontrar una empresa similar a una valuación mejor? ¿cuánto obtendría en una inversión de menor riesgo, y dicha prima de rendimiento compensaría el riesgo adicional?

Un refinamiento de esta medida es cambiar el denominador por la utilidad proyectada para el próximo año, es decir, no mirando hacia atrás (usando cifras reales) sino hacia adelante (usando cifras estimadas). A esta medida se le llama cociente precio utilidad anticipado y, en inglés, Forward P/E. Se puede argumentar que es mejor pues toma en cuenta un poco del futuro, sin embargo, se trata de una estimación y no de un valor real.

Algunas personas consideran que este cociente es incompleto porque no toma en cuenta el hecho que en algunas empresas las ganancias están aumentando mientras que en otras es relativamente estable[2]. Por esta razón existe una medida alternativa que toma en cuenta el crecimiento de las ganancias: el cociente precio utilidad ajustado por crecimiento o, en inglés, PEG o “price earnings to growth ratio”.
El PEG requiere calcular primero el P/E y luego dividirlo por el crecimiento proyectado de las ganancias. El crecimiento proyectado es, de nuevo, una estimación a corto o mediano plazo. La regla empírica dice que si el PEG es mayor a 1[3], la acción está sobrevaluada y viceversa. Las acciones con mayor crecimiento de ganancias justificarían un cociente más alto y viceversa.

Una gran crítica al cociente precio-utilidad[4] es el hecho de utilizar una medida contable como la utilidad neta por acción. Es sabido que las empresas pueden manejar su utilidad contable haciendo uso de prácticas perfectamente razonables desde un punto de vista de reglas de contabilidad, pero cuestionables desde un punto de vista fundamental. A manera de ejemplo mencionaremos el tratamiento de la depreciación.

Por estas razones, algunos analistas prefieren utilizar medidas menos sujetas a decisiones contables como, por ejemplo, el cociente de precio a ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización[5] (P/EBITDA) o incluso el valor de la empresa antes de dichas ganancias operacionales (EV/EBITDA). Estas medidas buscan aislar la valuación de la mayoría de la discrecionalidad contable y de la estructura de capital del balance.

La valuación de acciones es arte y ciencia, pero aun así vale la pena saber en todo momento si se está adquiriendo una acción o un mercado marcadamente sobrevaluado o subvaluado. Es sabido que la valuación tiene poco impacto en el desempeño a corto plazo, pero actúa como “fuerza gravitatoria” a mediano y largo plazo.

Un asesor financiero competente puede ayudar al inversionista a determinar la valuación actual de sus inversiones existentes o planificadas.
 
Aviso: La información proporcionada en este documento es solo para fines educativos. Portfolio Resources Group no garantiza la exactitud de ninguna recomendación de impuestos, ya que no brindamos asesoramiento de impuestos o legal. Consulte a un profesional de impuestos para asegurarse de que las recomendaciones sean apropiadas para su situación particular.


[1] En el caso de los bonos, y otros instrumentos de renta fija, este efecto es menos marcado, un precio muy bajo hace que la rentabilidad sea visiblemente alta y viceversa.
[2] Esta medida carece de sentido mientras la empresa muestre pérdidas contables. ¿Cuánto vale una empresa que pierde dinero? Respuesta: ¡puede valer mucho, si el inversionista cree que es temporal!, aunque la valuación en este caso se ataría al crecimiento de los ingresos o del número de clientes y se espera que el negocio sea rentable al obtener cierta escala.
[3] El divisor sería la magnitud del crecimiento, a manera de ejemplo, si el crecimiento fuera 20% se usaría 20. Un P/E de 20 dividido entre un crecimiento interanual de 20 indicaría un PEG de 1.
[4] Lo mismo se podría decir de otra medida con sesgos contables como el precio a valor en libros, en inglés price to book value (P/BV.)
[5] El cociente precio a flujo de caja (en inglés, P/CF) es una aproximación similar.

Autor: Roberto Isasi VOLVER